ACCESO DIFICIL E INFORMACIÓN CONFUSA PARA LOS TURISTAS IDEAL.ES
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Los hoteles del Centro aseguran que el turismo de paso es casi nulo y piden una mejor señalización
Si ya es complicado para un granadino desenvolverse por el Centro de
Granada sin acabar multado, para un turista que no conoce las calles y
los atajos de la ciudad lo es mucho más. Los hoteles del casco histórico
de que se encuentran afectados por las restricciones de acceso
reconocen que existen problemas diarios para evitar que los visitantes
se marchen multados de la ciudad, a pesar de que a los usuarios de los
hoteles del corazón de Granada se les permite llegar a ellos con
vehículo propio.
La teoría, sin embargo, tiene sus matices cuando se pone sobre la
calzada. Cada hotel, en función del emplazamiento que ocupa, tiene
permitido el acceso por un punto determinado de la ciudad. Por ejemplo,
si algún turista viaja a la calle San Matías podrá saltarse sin problema
el control de acceso que hay al comienzo de la calle, en el cruce con
Ángel Ganivet, pero no podrá moverse con su vehículo por otros lugares
de Granada, ni equivocarse al acceder a la capital. Así, si pasa a
mediodía por la calles Gran Vía y Reyes Católicos para entrar a San
Matías se entenderá que ha tomado una ruta que contaba con una
alternativa más directa y por tanto el cliente del hotel será multado y
no tendrá opción de librarse de la sanción.
Los hosteleros del Centro de la ciudad lamentan que el acceso a los hoteles es difícil y la información de las señales de tráfico resulta confusa. Por ello, la mayoría de visitantes reciben junto a su reserva un plano con las indicaciones para llegar al alojamiento en el que desean pasar la noche. Unas instrucciones claras y precisas, según cuentan varios responsables de hoteles y hostales del Centro, para evitar que puedan ser multados.
La Federación de Hostelería considera que los problemas de las sanciones por entrar a las calles de la ciudad con limitaciones horarias se encuentran superados. Antonio García, secretario de la organización, analiza que desde que se implantó el sistema de accesos restringidos existe un programa informático que permite comunicar las matriculas de los coches de visitantes hospedados en hoteles para acceder por tramos condicionados con cámaras y así evitar futuras sanciones.
La Federación tramitó en 2014 la solicitud de retirada de 389 multas de las cuales el 97% fueron anuladas. Además, García explica a IDEAL que en el primer trimestre de 2015 se ha reducido un 45% el número de sanciones que la Federación ha recibido de los hoteles para que fueran retiradas.
El problema, por tanto, no reside en el acceso al Centro sino en la forma en la que se llega a él. Judith Luna, responsable del hotel Juan Miguel ubicado en la Acera del Darro, cuenta que los visitantes reciben sanciones por equivocarse y situarse en el carril bus de esta calle, al resultar complicado diferenciarlo de una vía normal. «Nosotros hemos tenido que poner a una persona al teléfono los fines de semana para que atienda a los clientes cuando llegan a la ciudad», explica.
Juan José Rosende, director del Hotel Inglaterra, relata que el cliente «siente estrés» por las cámaras cuando llega a la ciudad para tratar de no cometer una infracción que conlleve una sanción posterior. José Lastra, trabajador del hostal Viena, explica que con las multas de acceso no existen problemas porque se retiran, pero sí con los cambios en las direcciones de las calles y la ocupación de carriles especiales.
José María Macià, responsable en Granada de varios hoteles, analiza que los turistas sufren «muchísimos problemas desde hace años. La mayoría de quejas que recibimos son por el acceso y las multas que se imponen». Macià asegura sentirse «aburrido de pelear por los turistas, dado que el Ayuntamiento no da soluciones». Este hostelero, que cerró su hotel de Gran Vía por reformas el pasado año durante cinco meses, narra que siguió recibiendo durante este periodo llamadas de turistas que se quejaban de las multas.
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Los hosteleros del Centro de la ciudad lamentan que el acceso a los hoteles es difícil y la información de las señales de tráfico resulta confusa. Por ello, la mayoría de visitantes reciben junto a su reserva un plano con las indicaciones para llegar al alojamiento en el que desean pasar la noche. Unas instrucciones claras y precisas, según cuentan varios responsables de hoteles y hostales del Centro, para evitar que puedan ser multados.
La Federación de Hostelería considera que los problemas de las sanciones por entrar a las calles de la ciudad con limitaciones horarias se encuentran superados. Antonio García, secretario de la organización, analiza que desde que se implantó el sistema de accesos restringidos existe un programa informático que permite comunicar las matriculas de los coches de visitantes hospedados en hoteles para acceder por tramos condicionados con cámaras y así evitar futuras sanciones.
La Federación tramitó en 2014 la solicitud de retirada de 389 multas de las cuales el 97% fueron anuladas. Además, García explica a IDEAL que en el primer trimestre de 2015 se ha reducido un 45% el número de sanciones que la Federación ha recibido de los hoteles para que fueran retiradas.
El problema, por tanto, no reside en el acceso al Centro sino en la forma en la que se llega a él. Judith Luna, responsable del hotel Juan Miguel ubicado en la Acera del Darro, cuenta que los visitantes reciben sanciones por equivocarse y situarse en el carril bus de esta calle, al resultar complicado diferenciarlo de una vía normal. «Nosotros hemos tenido que poner a una persona al teléfono los fines de semana para que atienda a los clientes cuando llegan a la ciudad», explica.
Juan José Rosende, director del Hotel Inglaterra, relata que el cliente «siente estrés» por las cámaras cuando llega a la ciudad para tratar de no cometer una infracción que conlleve una sanción posterior. José Lastra, trabajador del hostal Viena, explica que con las multas de acceso no existen problemas porque se retiran, pero sí con los cambios en las direcciones de las calles y la ocupación de carriles especiales.
José María Macià, responsable en Granada de varios hoteles, analiza que los turistas sufren «muchísimos problemas desde hace años. La mayoría de quejas que recibimos son por el acceso y las multas que se imponen». Macià asegura sentirse «aburrido de pelear por los turistas, dado que el Ayuntamiento no da soluciones». Este hostelero, que cerró su hotel de Gran Vía por reformas el pasado año durante cinco meses, narra que siguió recibiendo durante este periodo llamadas de turistas que se quejaban de las multas.
Turismo de paso
La restricción de los accesos al Centro y su vigilancia con cámaras
ha terminado en el casco histórico de la ciudad con la gran mayoría del
turismo de paso. Los hosteleros consultados por IDEAL explican que quien
viene a la capital lo hace con la reserva ya realizada. «Quien está en
la ciudad de visita no se plantea dormir en Granada si no lo ha planeado
por los problemas que existen para moverse dentro de la capital,
explican varios responsables de hoteles céntricos.
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