CÁCERES BRINDA DESDE NOVIEMBRE 36 PLAZAS PARA REFUGIOS DE DISTINTOS REFUGIOS DE DISTRITOS PAISES.
HOY EXTREMADURA.
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La oenegé Accem, que ha traído a la ciudad varias familias de sirios expatriados, inicia programas de ayuda e inserción laboral
Cáceres es, desde hace unas semanas, el punto de llegada de refugiados sirios
que huyeron de la guerra. Son los primeros que, tras recorrer un arduo y
largo camino, arriban a una ciudad en la que buscan establecerse. La
organización no gubernamental Accem
(Asociación Comisión Católica Española de Migración) ha sido la
mediadora en su llegada a España, un proceso independiente del de los
contingentes de sirios a los que se han comprometido a acoger los
distintos países de la Unión Europea y, que de momento, parece paralizado, a pesar de la situación de caos en las fronteras griegas o macedonias.
Accem, que es una organización de ámbito nacional, inició el pasado
mes de noviembre su programa de acogida a refugiados en la ciudad, y
abrió 36 plazas destinadas a distintas procedencias, tal y como explica
Santiago González-Zorrilla, el responsable de comunicación a nivel
estatal de Accem. Además de sirios, están ya residiendo o lo harán
próximamente personas que han solicitado asilo y que proceden de
Venezuela, Ucrania o Marruecos, entre otros países. Este dato lo aporta
Fernando Arjona, responsable de Accem en Cáceres, que insiste en
preservar datos personales de los beneficiarios de sus programas.
Cuando una persona llega a una frontera con la intención de lograr protección internacional, las organizaciones humanitarias se encargan de brindarles ayuda para allanarles el camino. Accem, Cruz Roja Internacional o Cear trabajan con estos colectivos. Al menos una de las familias de sirios que viven en Cáceres recorrió una ruta por diferentes países que culminó con su llegada a Melilla, en donde se ubica un CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes).
«Se hace un trabajo integral, documental y jurídico», explica Arjona. También se les asesora psicológicamente y se intenta facilitar su integración laboral. Se corre con los gastos de manutención y alojamiento en pisos, ya que se intenta que el ambiente sea el más normalizado posible. El programa dura entre seis meses y un año. En Cáceres el equipo de Accem está integrado por una decena de personas, y su oficina se encuentra en la calle Argentina. Además de la labor con las personas que solicitan asilo, también realizan tareas de concienciación.
Según González-Zorrilla, las familias con las que trabajan, entre ellas los sirios que ya residen en Cáceres, están en situación legal, ya que son solicitantes de refugio. Pueden conseguir el estatus de refugiado o la protección subsidiaria. Se entiende que un refugiado es una persona que en su país de origen es perseguida por motivos de nacionalidad, orientación sexual u opiniones políticas. La protección subsidiaria se aplica a todos aquellos que aunque no cumplan las condiciones para ser refugiados sí corren el riesgo de sufrir daños graves si regresan a su país.<
Ágora y Dulce Chacón
La semana pasada se incorporaron cuatro escolares sirios a centros cacereños, todos ellos miembros de la misma familia. Dos lo hicieron al colegio Cervantes y otros dos al IES Virgen de Guadalupe. Ayer otros cuatro alumnos empezaron clases en centros cacereños. Dos de ellos lo hicieron en el colegio Dulce Chacón y otros dos en el Instituto Ágora, tal y como confirmó la consejería de Educación. En este último centro se van a llevar a cabo itinerarios específicos para la mejor integración de los alumnos. Después del periodo vacacional de Semana Santa alumnos del máster de Español llevarán a cabo prácticas en este centro.
En el colegio Cervantes, tal y como contó su directora, María Jesús Silva, la actitud es muy receptiva con sus nuevos alumnos puesto que también han llevado a cabo un proyecto emprendedor relacionado con Siria.
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«Se hace un trabajo integral, documental y jurídico», explica Arjona. También se les asesora psicológicamente y se intenta facilitar su integración laboral. Se corre con los gastos de manutención y alojamiento en pisos, ya que se intenta que el ambiente sea el más normalizado posible. El programa dura entre seis meses y un año. En Cáceres el equipo de Accem está integrado por una decena de personas, y su oficina se encuentra en la calle Argentina. Además de la labor con las personas que solicitan asilo, también realizan tareas de concienciación.
Según González-Zorrilla, las familias con las que trabajan, entre ellas los sirios que ya residen en Cáceres, están en situación legal, ya que son solicitantes de refugio. Pueden conseguir el estatus de refugiado o la protección subsidiaria. Se entiende que un refugiado es una persona que en su país de origen es perseguida por motivos de nacionalidad, orientación sexual u opiniones políticas. La protección subsidiaria se aplica a todos aquellos que aunque no cumplan las condiciones para ser refugiados sí corren el riesgo de sufrir daños graves si regresan a su país.<
Ágora y Dulce Chacón
La semana pasada se incorporaron cuatro escolares sirios a centros cacereños, todos ellos miembros de la misma familia. Dos lo hicieron al colegio Cervantes y otros dos al IES Virgen de Guadalupe. Ayer otros cuatro alumnos empezaron clases en centros cacereños. Dos de ellos lo hicieron en el colegio Dulce Chacón y otros dos en el Instituto Ágora, tal y como confirmó la consejería de Educación. En este último centro se van a llevar a cabo itinerarios específicos para la mejor integración de los alumnos. Después del periodo vacacional de Semana Santa alumnos del máster de Español llevarán a cabo prácticas en este centro.
En el colegio Cervantes, tal y como contó su directora, María Jesús Silva, la actitud es muy receptiva con sus nuevos alumnos puesto que también han llevado a cabo un proyecto emprendedor relacionado con Siria.
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