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4 BAMBOTAS, LOS PAYASOS ITINERANTES
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Gerard y Genis hicieron las maletas, metieron en ellas sus narices rojas, una guitarra, una armónica y sus 'uniformes', y se lanzaron a la aventura de recorrer España
Los que ejercen como clown hablan de su oficio como una forma de
vida. Sí, una forma de entender la realidad que en muchos casos se
asocia a trabajar en la calle. En el caso del dúo formado por Gerard y
Genis, cuyo nombre artístico es '4 Bambotas', esta apuesta vital ha ido
más allá. El pasado 20 de marzo hicieron las maletas, metieron en ellas
sus narices rojas, una guitarra, una armónica y sus 'uniformes', y se
lanzaron a la aventura de recorrer España
actuando de bar en bar. Empezaron su periplo en Villafranca del
Penedés, su pueblo, al lado de Barcelona. Primero recorrieron la
Comunidad Valenciana. Después estuvieron en Albacete y hace unas semanas
se les pudo ver por Bib Rambla y la Romanilla alegrando la mañana al
personal. «Seguiremos camino por Andalucía y no regresaremos a casa
hasta octubre, cuando empiece el mal tiempo», asegura Genis.
No tienen coche. Se desplazan de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad haciendo auto stop. «Hay veces que tenemos que echar muchas horas, pero nuestra experiencia en este sentido es positiva porque al final siempre termina cogiéndonos gente muy agradable», comenta Genis. Por lo demás, las 'ganancias' les dan para vivir y para sufragar los gastos básicos de este viaje sin destino. Dicen que están contentos, que disfrutan con lo que hacen y que la gente es generosa. «En el caso de Granada, los granadinos fueron más espléndidos que los turistas». Un apoyo que les mantiene ilusionados. «Siempre tienes la incertidumbre de cómo responderá la gente, pero lo normal es que nos acepten con agrado, especialmente cuando hay niños que nos aplauden».
Gerard y Genis aprendieron a ser payasos en la Asociación de Circo Rogelio Rivelt de Barcelona. Allí se imparten diferentes disciplinas artísticas. Hicieron un curso de un año. En el caso de Gerard, el gusanillo le picó tras participar en un proyecto para recaudar dinero para el Banco de Alimentos a partir de actuaciones en espacios públicos. «Me encantó», resume. Entonces fue cuando decidió convertirse en 'clown' junto a su amigo Genis. «La experiencia del clown y el contacto directo con el público es la búsqueda de uno mismo, navegar por las emociones, pura sinceridad».
No tienen coche. Se desplazan de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad haciendo auto stop. «Hay veces que tenemos que echar muchas horas, pero nuestra experiencia en este sentido es positiva porque al final siempre termina cogiéndonos gente muy agradable», comenta Genis. Por lo demás, las 'ganancias' les dan para vivir y para sufragar los gastos básicos de este viaje sin destino. Dicen que están contentos, que disfrutan con lo que hacen y que la gente es generosa. «En el caso de Granada, los granadinos fueron más espléndidos que los turistas». Un apoyo que les mantiene ilusionados. «Siempre tienes la incertidumbre de cómo responderá la gente, pero lo normal es que nos acepten con agrado, especialmente cuando hay niños que nos aplauden».
Gerard y Genis aprendieron a ser payasos en la Asociación de Circo Rogelio Rivelt de Barcelona. Allí se imparten diferentes disciplinas artísticas. Hicieron un curso de un año. En el caso de Gerard, el gusanillo le picó tras participar en un proyecto para recaudar dinero para el Banco de Alimentos a partir de actuaciones en espacios públicos. «Me encantó», resume. Entonces fue cuando decidió convertirse en 'clown' junto a su amigo Genis. «La experiencia del clown y el contacto directo con el público es la búsqueda de uno mismo, navegar por las emociones, pura sinceridad».
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